Nos pasamos 23 años durmiendo… y otras curiosidades de la vida cotidiana

¿Cuánto tiempo de nuestra vida pasamos…
El tiempo es oro, nadie lo duda. Aún más, es la dimensión especÃfica que dicta el ritmo de nuestras existencias. Instante a instante, minuto a minuto, hora tras hora… Inexorablemente, las agujas del reloj van marcando su transcurso. Se nos gasta, por eso es tan precioso. Alguna batalla ya le hemos ganado, nuestra esperanza de vida se ha duplicado en este último siglo, pero él aún tiene la victoria final: sigue siendo limitado.
Y mientras avanza, lo consumimos con desigual frecuencia en mil y una actividades que, si calculáramos el intervalo que nos lleva cada una en el cómputo total de la vida, más de uno se sorprenderÃa. En esas tareas breves e indispensables, en las que consumimos sólo unos pocos minutos pero repetimos a diario, se nos va al final una gran cantidad de tiempo: a cepillarnos los dientes, por ejemplo, dedicamos ¡un trimestre de nuestra existencia! Unos cuantos dÃas más, hasta 106 jornadas, invierte el organismo en función tan esencial como hacer pis.
Pero si la mayorÃa de estas ocupaciones se nos pasan inadvertidas, hay otras en las que empleamos un buen pedazo de nuestra vida y que, al resultarnos pesadas o poco gratas, las consumimos mirando lo lento que se mueve a veces el minutero.
¿Cuántas colas aguardamos, por ejemplo? A esperar turno en la fila del mercado o del autobús destinamos casi 2 años, ¡500 dÃas! En rellenar formularios, se sacrifican 305 soporÃferas jornadas. Por no hablar de los casi 10 años de media que estamos ocupados en trabajar, lo que supone aproximadamente una séptima parte de nuestra vida consagrada a la jornada laboral.
| Tabla de tiempos | |
| Estar de pie | 30 años |
| Dormir | 23 años |
| Estar sentado | 17 años |
| Caminar | 16 años |
| Trabajar | 8-9 años |
| Comer | 6-7 años |
| Soñar | 4 años |
| Transporte urbano | 3 años |
| Ver televisión | 5 años + 303 dÃas |
| Hablar y escuchar | 2 años |
| ReÃr | 1 año + 258 dÃas |
| Cocinar | 1 año + 195 dÃas |
| Estar resfriado | 1 año + 135 dÃas |
| Cortejar y ser cortejado | 1 año + 139 dÃas |
| Correr | 1 año + 75 dÃas |
| Estar enfermo | 1 año + 55 dÃas |
| Ir a la escuela | 1 año + 40 dÃas |
| Festejar | 1 año + 10 dÃas |
| Guardar colas | 500 dÃas |
| Rellenar formularios | 305 dÃas |
| Leer | 250 dÃas |
| Telefonear | 180 dÃas |
| Vestirse (hombre) | 177 dÃas |
| Vestirse (mujer) | 531 dÃas |
| Hacer la compra | 140 dÃas |
| Afeitarse | 140 dÃas |
| Lavarse (hombre) | 117 dÃas |
| Lavarse (mujer) | 2 años |
| Hacer el amor | 110 dÃas |
| Peinarse | 108 dÃas |
| Hacer pis | 106 dÃas |
| Cepillarse los dientes | 92 dÃas |
| Depilarse (mujer) | 72 dÃas |
| Defecar | 53 dÃas |
| Llorar | 50 dÃas |
| Saludar | 8 dÃas |
| Rellenar impresos fiscales | 3- 6 dÃas |
| Consultar el reloj | 3 dÃas |
Fuente: Science et Vie
Mucho tiempo ocupados, pero muy poco divertidos
Si analizamos esta tabla de tiempos, es triste pensar que, frente a los 3 años que gastamos en transporte o el año y 195 dÃas que empleamos en quehaceres como cocinar, los periodos que se otorgan a aquello que nos divierte o resulta placentero se quedan en una insignificancia.
Para disfrutar de la lectura sólo contabilizamos una media de 250 dÃas; con aún más breve lapso, 110 dÃas, contamos en la vida para hacer el amor.
Nos resta el consuelo de que, si el tiempo es oro, también es relativo, y su percepción ha variado en su transcurso. En épocas pasadas en las que la existencia estaba marcada por la naturaleza, se tenÃa una noción cÃclica del tiempo. Según Alvin Toffler en su libro La tercera ola, no existÃan unidades temporales fijas –horas, años– sino la conciencia de fragmentos indefinidos que equivalÃan al intervalo necesario para realizar cierta tarea (ordeñar una vaca, recoger una cosecha…)
Si a un niño le sobran, a un anciano le faltan horas
En Madagascar, la unidad de tiempo aceptada hoy es una cocción de arroz, lo que evidencia que la presunción de temporalidad tampoco es igual en todas las culturas, ni siquiera dentro de una misma sociedad actual, donde existen grandes diferencias entre cómo la percibe el que vive en el campo y el que sufre las horas punta de la gran ciudad.
Pero el tiempo es tan relativo que se hace elástico, encogiéndose y dilatándose con la edad, por ejemplo.
Y esa relatividad es tan patente que, según gustos, se perciben de forma distinta lapsos iguales –si entregar 23 años de la vida al sueño es para unos un bien necesario, para otros es un despilfarro– y marca diferencias en el modo en que consumen el tiempo ambos sexos: mientras la mujer invierte 2 años en lavarse, el hombre no ocupa más de 117 dÃas en la tarea; mientras a ellos les bastan 177 dÃas para vestirse, ella dedica 1 año más (531 dÃas).
Aún asÃ, a pesar de que el tiempo sea relativo y ya que indudablemente nos resulta tan sagrado, es un alivio pensar que en llorar sólo malgastamos 50 dÃas de la existencia, una doceava parte de lo que invertimos en reÃr.
Para saber más: El estrés del tiempo. Ilse Plattner. Editorial Herder. Barcelona, 1995.
Y además…
Un bonus: multiplica por tu edad y divide por 69 cualquier dato de la tabla para saber cuánto tiempo llevas en tu vida haciendo eso.
Como este artÃculo se publicó en 1999 cuestiones geeks tales como «Cuánto tiempo pasas en Internet» no estaban siquiera presentes; tampoco otras del estilo «Cuánto tiempo pasas delante del ordenador» o «Cuánto tiempo pasas frente a la consola de juegos». Hoy en dÃa algunos jóvenes dedican más de dos horas al dÃa a estar con sus amigos en la red social Tuenti, y algunos adultos periodos similares en Facebook o Twitter, aunque sea a base de «tiempo fractal», a ratitos. Todas esas horas probablemente habrÃa que restárselas al tiempo de la televisión y otras formas de ocio de finales de los 90. Si se calculara como en el artÃculo, los usuarios de Tuenti pasarÃan cerca de 30 dÃas completos al año dentro el servicio, casi el 10 por ciento de su vida.
El final del artÃculo de Muy se habla de lo «relativo que es el tiempo» y cómo parece transcurrir más rápido para los adultos que para los jóvenes. [Altamente recomendable sobre esto, el libro Why Life Speeds Up As You Get Older]. Al leerlo me pareció una deliciosa confirmación de la teorÃa que Miguel nuestro lector hubiera calculado que lo habÃa leÃdo «a finales de los 80 o principios de los 90»: se equivocó por más de doble, pues él creÃa que el artÃculo era de al menos hace veinte años y en realidad se publicó en 1999, por lo que tiene tan solo una década.























